Una estrategia para “mostrar que las personas con discapacidad están capacitadas para trabajar”

Una estrategia para “mostrar que las personas con discapacidad están capacitadas para trabajar”

“Los Perejiles” Eventos

Una estrategia para “mostrar que las personas con discapacidad están capacitadas para trabajar”

El 9 de julio de 2016 fue la prueba de fuego. La primera vez donde todo lo que habían estado organizando, planeando y estudiando se iba a hacer realidad. “Los Perejiles” ‘fueron’ meses después de la idea inicial, un emprendimiento de pizza party “que si todo sale bien se va a transformar en empresa” dijo Leandro López, el coordinador de esta iniciativa que ya lleva casi 340 eventos realizados.

Leandro es psicomotricista y acompañante terapéutico y lleva adelante el Taller Sumando que funciona en San Isidro donde asisten 70 personas de entre 10 y 40 años con algún tipo de discapacidad.

Desde el inicio trabaja en la independencia y la autonomía para que chicos o chicas con cualquier condición puedan desenvolverse en la vida cotidiana, con base en sus propias capacidades. Trabajar, estudiar, tomar el colectivo o juntarse con amigos, son algunas de las acciones que impactan positivamente en la vida, alejadas del paternalismo de antaño, y del cual si bien las sociedades cambian de visión, aún el entorno de personas con discapacidad se muestra celoso y temeroso del avance.

“Los Perejiles” está formado por cuatro jóvenes Leandro, Mateo, Mauricio y Franco, para los cuales el síndrome de down, es lo que debe ser: sólo una condición. Un microemprendimiento surgido ante la imposibilidad de “encontrar una salida laboral real”.

El inicio de todo

“Los conozco desde el Taller ‘Sumando’ que es un espacio de recreación que armé hace 13 años, en 2005, donde se trabaja en la autonomía y acompañamiento terapéutico, para que se empiecen a manejar solos por la calle, quedarse a dormir en la casa de un amigo, cocinarse, salir, ir en colectivo, viajar”, dice Leandro.

El objetivo es “no sólo aprender el trayecto de su colegio a su casa, sino del colegio hasta de lo de otro amigo y desde ahí hasta su casa. Es eso lo que venimos haciendo. Los jóvenes eran compañeros de un colegio y a raíz de eso empezamos a trabajar en esta parte de autonomía”.

“A fines del 2015 les propuse a las familias de armar un emprendimiento al otro año. En 2016, para mayo, empezamos a trabajar sobre ‘Los Perejiles’. Cuando nos juntamos ni nombre teníamos”, aclara.

La propuesta estuvo relacionada con el rubro pizza party porque “Mateo y Leandro habían estudiado panadería y pastelería y estaba bastante más fácil para aprovechar experiencia”, y poder tener un gran camino recorrido en la labor.

“Cuando pensé en armar esto, imaginaba algo que tuviera visibilidad, de poder mostrar que las personas con discapacidad están capacitadas para trabajar y que la gente lo pudiera ver”, no como por ejemplo otras situaciones en las que “hay pibes que te atienden pero no se ve cómo se hace el producto”.

Además “que sea bajo costo de inicio. Comprando un horno y unas bandejas de madera, asaderas, ya estábamos y podíamos arrancar”, expresa y continúa diciendo que “tuvimos un primer evento. El 9 de julio en la chacra de la familia de Mateo”.

La calidad, excelente

En una primera instancia se apuesta a que tanto el servicio como la calidad de los productos sean “excelentes”, a fuerza de mucho trabajo y capacitación constante. Los chicos fundadores de ’Los Perejiles’ “siempre te atienden con una sonrisa y se da una interacción, un trato humanizado con la gente que está participando del evento”.

El entrevistado explicó que “tratamos que los jóvenes lleven adelante todo el servicio más allá de los apoyos en el evento: que puedan manejar el horno, cortar la pizza y servirla”. A corto plazo la meta es tener un “lugar propio donde podamos hacer producción de pizza congelada para vender”.

“Que la pizza estuviera espectacular no es poco; además de la calidad de atención y el amor que ponen en su trabajo” y “destaco que incluyeron para mi pizza sin TACC”, son algunos de los tantos comentarios exitosos en el sitio web oficial, donde se detalla la forma de trabajo, los productos que se ofrecen y las formas de contacto.

Los que contratan

Este profesional aclara que “generalmente para fin de año las empresas nos contratan aunque también muchas personas particulares que no conocemos”, es decir que el negocio se ha expandido y se ha hecho muy conocido, incluso debiendo viajar a otras provincias para brindar el servicio. “Nos adaptamos a todos los espacios”, dice.

Un dato que no pasa desapercibido es que “no tenemos nada que esté relacionado a la discapacidad. De los 340 eventos que hicimos, sólo 30 habrán sido con personas con discapacidad o sus familiares”.

Proceso de normalización

Leandro asegura que muchas veces las familias intentan aportar aún más cuidados a quienes tienen a su cargo, es por eso, que “acá no pedimos autorización, pero les informamos lo que vamos a hacer. Siempre para tratar de llevar un proceso de normalización e inclusión”, que en algunas oportunidades la sobreprotección dificulta este pasaje.

Sin embargo, rescata que es necesario respetar las decisiones de los jóvenes. En el Taller “a los chicos les decis ‘vamos a hacer esto’, y listo, pero hay jóvenes que dicen ‘no quiero trabajar’. En Sumando hay 70 jóvenes entre 10 a 40 años. Hay mayores de 18 no tiene ganas y hay que respetarlos”.
Este tipo de salidas laborales, de realidades de inclusión tienen un gran impacto positivo en los jóvenes con alguna condición. “Más que nada es una forma de aliento y la apertura que puedan llegar a hacer las familias para que los hijos puedan salir a trabajar y andar solos por la calle”, dado que por lo general lo que más influye son los temores propios del vínculo cercano porque “a los chicos no les importa si es un palacio o en el medio de la villa” donde deben ir a cocinar.

En materia de discapacidad, los avances se dan principalmente “en la sociedad. Las familias con chicos más jóvenes están cambiando un poco la cabeza. No es lo mismo una familia de un joven de 25 años que un pibe de 5 años. Hoy es mucho más fácil que haya un chico integrado en un jardín o escuela primaria, cosa que antes era mucho más difícil”.

“Hay que educar a las personas de 40 años que vienen con otra visión” dado que “un chico de 10 años tiene una mirada totalmente distinta, desde el género, la discapacidad o diversidad. Dentro de Sudamérica, Argentina está bastante avanzada dentro de la escuela, lo laboral y la sociedad. No es la panacea, pero estamos un poquito con medio pie más avanzado”.

“Los Perejiles”, una acción positiva en pos de la verdadera inclusión llevada adelante por “cuatro amigos de Buenos Aires que frente a la dificultad para encontrar una salida laboral real decidimos llevar adelante nuestro propio emprendimiento”.

Quien desee obtener mayor información puede ingresar a www.losperejileseventos.com.ar

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