Una charla con Libros Humanos, para descubrir “las etiquetas que se esconden detrás de los prejuicios”

Una charla con Libros Humanos, para descubrir “las etiquetas que se esconden detrás de los prejuicios”

Cero a la Derecha continúa con su programa Humanizando Etiquetas

Una charla con Libros Humanos, para descubrir “las etiquetas que se esconden detrás de los prejuicios”

¿Qué significa ‘poner etiquetas’? ¿O ‘quedó etiquetado’ de tal o cual manera? ¿Qué hace que cualquier persona sea reducida a una mera palabra o expresión? ¿Acaso toda la humanidad de ese ser quedará encerrada en una característica que no resume lo que una persona quiere, siente, desea o tan sólo ‘es’? La cuestión es que esas descripciones, que paradójicamente no describen, ‘pisan’ los talones al igual que una sombra.

¿Cómo librarse de ellas entonces? La ONG Cero a la Derecha replicó una actividad que apuesta a conocer a las personas más allá del atributo, condición o característica que les acecha en pos de una acción discriminatoria. Libros Humanos: un cara a cara de alguien dispuesto a preguntar y alguien preparado para responder, donde la única condición básica y casi exclusiva, es el respeto.

Marcela Baigros, directora ejecutiva y fundadora, habló con Mundos sobre la iniciativa. “Hace dos años conocimos una organización que se llama ‘Human Library’, una biblioteca humana, que es un movimiento global que nació en Dinamarca en el año 2000. Nosotros pedimos autorización para replicar esas actividades acá y usar la marca. Nos dijeron que sí pero con bastantes limitaciones, en el sentido que tenían que ser actividades multitema”.

En aquel momento “comenzamos a trabajar con ese formato y a medida que fue pasando el tiempo quisimos focalizar en otros temas, haciendo hincapié en temáticas sociales, y decidimos crecer. Entonces generamos el Programa ‘Humanizando Etiquetas’ que para nosotros es muy importante porque lo que buscamos es desafiar prejuicios a través del diálogo y el nombre es ilustrativo porque apuntamos a humanizar las etiquetas que se esconden detrás de los prejuicios”.

Ahondando un poco más en este trabajo, la entrevistada agregó que “son personas que se prestan a responder todas las preguntas que los lectores tengan: los libros son personas y las lecturas son conversaciones. Se trata de personas que tienen alguna característica por las que habitualmente se las estigmatiza o discrimina”.

Los temas abordados son diversos y muy variados: van desde el género, la violencia, vivencias de personas en situación de calle o chicos y chicas que vivieron su infancia en hogares de niños o en una villa. Además se abordan temas de aquellos privados de su libertad y luego liberados, migrantes, refugiados o personas con discapacidad.

La dinámica

“Se trata de eventos presenciales con conversaciones que duran media hora. Privadas e individuales. Dos personas que se hablan cara a cara mirándose a los ojos. Para nosotros, nuestros libros tienen un título que está compuesto por el nombre y una característica que la identifique y también una contratapa como una mini introducción a su vida”, asegura.

“Para nosotros es muy emocionante lo que sucede en cada conversación. El año pasado en la Noche de los Museos estuvimos con Libros de la Memoria. Eran sobrevivientes del centro clandestino de detención, tortura y exterminio; familiares; la fiscal de la megacausa ESMA; un abogado de los juicios de lesa humanidad; la directora del Banco Nacional de Datos Genéticos y una de las conservadoras del edificio.

“Las actividades pueden ser abiertas y sólo hay que reservar el turno” o pueden desarrollarse en lugares cerrados como “un lugar donde se alojan chicos en conflicto con la ley penal” que recibieron en ediciones anteriores “a una Madre de Plaza de Mayo, una detenida desaparecida y a dos Hijos”. También Humanizando Etiquetas llega a empresas, ferias del libro o escuelas.

Encuentros conmovedores

“Los encuentros son privados. No queda registro de ninguna conversación, no se graban ni se filman. Es importante porque da libertad a las personas por no sentirse juzgadas y preguntar todo lo que quieran”. Sin embargo, se hace necesario conocer aunque sea someramente cómo se sintieron en la charla.

“Desde este año queremos hacer medición de impacto. Hacemos una encuesta de satisfacción y
aprendizaje y les consultamos sobre lo que aprendieron, y sobre cuál es la conducta que creen que cambiarían”, todo eso luego de participar en Humanizando Etiquetas.

Al finalizar la actividad, con los “Libros Humanos” se busca indagar “si hubo
alguna pregunta que les haya sorprendido o incomodado y cuál fue. Además de saber qué se
llevan de la actividad”.

Sin dudas, este tipo de experiencias generan emociones y desde que comenzó la iniciativa con Cero a la Derecha, “han sucedido cosas hermosas. El año pasado uno de nuestros libros era una mujer usuaria de silla de ruedas. Una lectora le dijo ‘tengo una enfermedad degenerativa y mi pronóstico es que voy a tener que usar una. Por favor contame todo lo que necesito saber para cuando llegue ese momento’. Fue una conversación profunda y aunque no sabemos que sucedió,
así lo relató la Libro Humano”.

Humanizando Etiquetas ha permitido atravesar fronteras más allá de la conversación. “Uno de nuestros libros pertenece a la Red Diversa que LGBT de la Ciudad de Buenos Aires. Y gracias al grupo, 45 personas trans consiguieron trabajo este año. Muchos por ‘Humanizando Etiquetas’”. De poder hablar con gente y empresas “sobre la empleabilidad” más allá de la cuestión de género y diversidad.

Otro caso, que movilizó a la asociación fue descubrir que “una persona vivió dos años en situación de calle y gracias a la Biblioteca se lo pudo contar a su familia, algo que nunca había dicho. O un periodista sin brazos que ahora trabaja para una revista”.

“Las palabras determinan quiénes somos y quiénes podemos ser”

En Cero a la Derecha, “siempre hablamos desde el Enfoque de Derechos Humanos que propone que no solamente todos podemos ser fuentes de información y tenemos que tener acceso a ella sino que tenemos que poder ser descriptos sin discriminación. Toda persona tiene el derecho a no ser discriminada”.

Desde la organización “decimos (sobre la comunicación) que no nos interesa lo políticamente correcto, no nos focalizamos en eso, sino en qué es lo que pasa cuando las personas se identifican con una expresión discriminatoria”, aclaró.

Marcela citó un ejemplo que es contundente. “Usamos la expresión ‘persona de la calle’. Ese ‘de’ da sentido de pertenencia que es irreversible. Las personas que se identifican con el ‘de la calle’ no van a hacer nada para modificar su situación. Proponemos hablar de que una persona esta en una ‘situación de calle’, esta es temporal, tiene principio y final. Cuando una persona se identifica con la ‘situación’ puede buscar alternativas”.

Al igual que esta situación el objetivo es quitar prejuicios y estereotipos del lenguaje, no sólo en ese caso sino en temas de discapacidad, niños, niñas y adolescentes, violencia contra grupos vulnerados, género, diversidad sexual, pobreza, y tantos otros, para mencionar sólo algunos.

“Las palabras determinan quiénes somos y quiénes podemos ser. Las palabras son muy potentes y creo que falta mucho reconocimiento de que es importante” la forma en que se utiliza el lenguaje, principal vehículo como generador de cultura y productor de sentido.

La perspectiva de derechos “se propone cuestionarnos lo que estamos diciendo con las palabras que usamos. Qué estamos escondiendo” intentando dejar de lado el “lenguaje automático” para dar paso y “traerlas a la conciencia. Falta responsabilidad profesional, el ‘darnos cuenta’, porque hay que involucrarse. Con la teoría no alcanza”.

Para conocer más sobre Cero a la Derecha, que trabaja para responder de forma creativa a las diferentes problemáticas sociales, haciendo foco en la comunicación desde el enfoque de Derechos Humanos, podés ingresar a www.ceroaladerecha.org

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