“La Lengua de Señas tiene que estar en todos los lugares donde exista la comunicación hablada”

“La Lengua de Señas tiene que estar en todos los lugares donde exista la comunicación hablada”

Organización Civil SEA

“La Lengua de Señas tiene que estar en todos los lugares donde exista la comunicación hablada”

Degustar la comida elegida en un restaurante. Conocer un diagnóstico médico. Explicar una dolencia o pedir un aumento de sueldo, puede llegar a ser una odisea para una persona Sorda a lo largo de toda su vida desde la mañana hasta la noche.

Es que parece que el mundo, que está configurado de palabras, estuviera ideado sólo para la comunidad oyente. A nivel internacional, se estima que 70 mil millones de habitantes conviven con algún tipo de discapacidad auditiva.

Un grupo de profesionales formó una organización entendiendo que la clave de la difusión e información de lo que le ocurre a las personas Sordas, sus necesidades y deseos, es la diferencia entre aislamiento e inclusión.

Agata Fornasa es docente, intérprete en Lengua de Señas Argentina (LSA), actriz y presidenta de la organización que construye “puentes de comunicación”.

“Hace 15 años que trabajamos como docentes, intérpretes, directores de teatro, actores”, comienza recordando. Luego “nos pusimos a pensar en armar equipos de trabajo más orientados a una ONG, que pudiésemos replicarlos y sumar gente con iguales objetivos. Un equipo con una base que nos pudiera sostener. Ahí se arma Señas En Acción (SEA)”.

La meta, que se transforma en servicio esencial, es “entrar en espacios que no tuviesen LSA y que las personas Sordas la necesitaran”. Es decir, en lugares de inclusión que “no se previeron ni se prevén”. Es por eso que “el trabajo que hacemos es muy intenso, muy movilizador pero la LSA tiene que estar en todos los lugares donde exista la comunicación hablada”.

Algunos de los ejemplos más clarificadores es haber llegado a la Dirección Nacional de Migraciones o a Aeropuertos Argentina 2000 con capacitaciones y cursos a empleados en atención al público. O en la Legislatura porteña en las votaciones parlamentarias. “Por primera vez apareció el rol de intérprete”.

Agata piensa en voz alta y plantea una realidad. “En Capital Federal, la persona Sorda tiene acceso pero en lugares remotos con poca gente y totalmente aislados, no existe ningún tipo de información ni atención personalizadas”.

Volviendo a algunas de las citas de inicio, “hoy por hoy las personas Sordas que vayan a un espacio médico para conocer su diagnóstico, sí o sí necesitan de un intérprete”, cuya tarea tiene un valor económico dado que se trata de “una labor rentada”.

En varias oportunidades, los profesionales de la salud no pueden o no saben explicarse y sus indicaciones no son entendidas. O de forma contraria: el paciente dice lo que siente y el médico entiende mal. “Se da una confusión grave desde la comunicación”.

Las tareas de SEA

Las conferencias, encuentros, capacitaciones y charlas, que tienen a cargo los profesionales de la organización “son a demanda” y buscar promover el derecho a la comunicación más allá de las condiciones personales en un marco de “amor, respeto e igualdad” en todo el país.

El servicio apunta a que “llegue la información” a todos los sectores públicos, privados y familiares, en un contexto de “mucha resistencia por ignorancia, por miedo o por no entender de la necesidad”.

Algunas señales como Telefé y América 2, cuentan con intérpretes de LSA aunque la especialista asegura que “falta generar un vínculo. La gente se queja de que el ‘cuadradito’ molesta, eso es falta de información. El que se queja es porque no entiende la necesidad. Ser ignorante es ‘no saber’, no es algo malo o para condenar, sino no tener herramientas ni información”.

Cabe recordar que en el artículo 66 de la Ley 26.522 de Servicios de Comunicación Audiovisual, en su apartado sobre Accesibilidad, explicita que “las emisiones de televisión abierta, la señal local de producción propia en los sistemas por suscripción y los programas informativos, educativos, culturales y de interés general de producción nacional, deben incorporar medios de comunicación visual adicional en el que se utilice subtitulado oculto (closed caption), lengua de señas y audio descripción, para la recepción por personas con discapacidades sensoriales, adultos mayores y otras personas que puedan tener dificultades para acceder a los contenidos”.

Para Agata, que los televidentes, “sepan, se informen y entiendan por qué las personas Sordas necesitan ese ‘cuadradito’”, es la puerta de entrada para que “fluya toda la generosidad y la empatía”.

Otro de los lugares en los que se desempeña SEA es en el Hospital de Clínicas brindando “charlas a fonoaudiólogos. Son espacios muy resistentes a la Lengua de Señas. Ellos mismos nos contaban de la dificultad para poder comunicarse y hacer el tratamiento”, aclara.

El trabajo con municipios, sindicatos y hasta en la Universidad Tecnológica Nacional son parte del esfuerzo voluntario y cotidiano de la organización, que incluso sumó a la animadora infantil Panam a sus filas para la interpretación de la lengua en sus shows; los viajes de egresados de chicos y chicas Sordas y hasta el equipo de fútbol femenino, son algunos de los grandes desafíos y objetivos alcanzados.

Los prejuicios y el dolor

Los mitos y los preconceptos generan un aislamiento del que es difícil escapar. Cuando se logra “conectar con el otro nunca va a generarse un problema de comunicación”. El punto de partida será entonces más sencillo de lo que uno pudiese considerar y no radicaría en el expertiz sino la consideración y el respeto.

“Creo que en muy poco tiempo hemos logrado mucha concientización en Lengua de Señas. Todos con un granito de arena podemos sumar y armar redes. Para poder informar a un montón de personas que no tiene idea de la comunidad Sorda”, aclara.

“Nosotros como humanos tenemos compatriotas que hablan en otro idioma”, aunque recuerda que es más habitual querer aprender “inglés o francés en vez de LSA como base” porque siempre en algún momento de la vida “nos vamos a encontrar con alguna persona Sorda”.

Desde los ejemplos más graves de vulneración de derechos como lo es el acceso a la salud hasta algo más simple como “pedir una comida que querés y no tener que comer algo que no querés”, por el sólo hecho de no exigir. “La persona Sorda no reclama porque está acostumbrada a que se le ofrezca otra cosa”. Esto “le pasa todos los días de su vida, desde que se levanta hasta que se acuesta”.

Sordoyentes

Uno de los principales logros ha sido la obra de teatro “Sordoyentes” que cuenta con la autoría y dirección de Agata Fornasa y de Rubén Lesgart, como coautor y director. La misma está compuesta por seis actores (tres oyentes y tres sordos). Se trata de una historia de amor que cuenta y transmite la cultura, la vida cotidiana, pensamientos y sentimientos. Estrecha vínculos entre ambas comunidades que se unen para compartir y dar a conocer a la sociedad otra forma de comunicación.

Inicialmente se preveían tres funciones y hacia fines de 2018 ya se habían realizado 19 puestas en escena. “Un éxito total”, dice Fornasa, convencida de que la pieza artística construyó los puentes necesarios.

La misma ha recibido premios y menciones en La Plata, Gualeguaychú, Rosario y Capital Federal, para mencionar sólo algunos. “Cada vez que una persona Sorda ve la obra está convencida de que escribieron la historia de su vida”.

Luego de esto, SEA logró que se realice “por primera vez una prueba piloto en 2018 en el Teatro Cervantes con intérpretes de Lengua de Señas. Nos pidieron seis obras. Esto es tremendamente revolucionario. Nuestros pasos son muy fuertes y firmes”, dice orgullosa la entrevistada.

En la organización aseguran que “personas comunicándonos en lengua de señas”, movidas por valores que “nos definen, nos marcan y nos hacen actuar según nuestras creencias”.

Para conocer más sobre SEA ingresá a https://www.seaenaccion.org/ o a través de redes sociales.

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