Para terminar con el sinhogarismo, “lo que no puede faltar en la solución, es la inclusión de las personas que lo experimentan”

Para terminar con el sinhogarismo, “lo que no puede faltar en la solución, es la inclusión de las personas que lo experimentan”

La campaña europea de World Habitat

Para terminar con el sinhogarismo, “lo que no puede faltar en la solución, es la inclusión de las personas que lo experimentan”

World Habitat se presenta como una organización benéfica internacional establecida en el Reino Unido, conformada por un equipo que trabaja con personas y proyectos en todo el mundo para lograr una acción positiva en torno a una vivienda considerada no como una inversión o un sueño, sino un derecho básico para todos.

En esta línea es que los Premios Mundiales del Habitat (World Habitat Awards) reconocen y destacan ideas, proyectos y programas de vivienda innovadores, sobresalientes y a veces revolucionarios de todo el mundo, desde fines de la década de 1980.

Para conocer más sobre la tarea es que Celeste Sangster, Oficial de programas de la Campaña Europea de Personas sin Hogar en la Calle, de la organización dialogó con Mundos.

Buscando en los inicios de WH se llega a Peter Elderfield como un pionero en el proyecto de viviendas sociales y que “durante toda su vida buscó soluciones y fue impaciente con aquellos que solo querían identificar problemas”. El tuvo actitud proactiva en este tema. ¿Cómo continua el legado de Peter en el mundo actual globalizado?

El programa de los Premios Mundiales del Hábitat es el legado de Peter Elderfield y hoy en día, más de 30 años después de que Peter Elderfield lo estableció, sigue concentrándose en soluciones en vez de problemas.

El objetivo de los premios sigue siendo no solo la identificación de buenas prácticas en vivienda, sino también el compartir y transferir esas prácticas e ideas a través de las fronteras. Nuestra visión – que todo el mundo tenga la oportunidad de vivir en una comunidad vibrante y sostenible – se refleja en los proyectos ganadores, y el foco siempre está en esas comunidades que crean e implementan sus propias soluciones.

De alguna manera, el mundo globalizado puede ayudar a que se implemente nuestra estrategia más fácilmente. Lo que funciona en un pueblo, ciudad o país se puede adaptar en otro lugar. Realmente, los premios solo son el comienzo del proceso, es el desarrollo e intercambio de ideas y soluciones a través del mundo que es el testimonio verdadero de la visión y legado de Peter Elderfield.

“La Campaña Europea quiere dejar de gestionar el sinhogarismo en las calles y comenzar a terminarlo”. Sabiendo que no es un problema de una sola solución, sino que debe ser abordado desde múltiples variables, como se trabaja para lograrlo y que lugar ocupan los vínculos afectivos y lazos sociales, muchas veces dañados por su situación particular de vida?

No hay una sola solución al sinhogarismo porque todas las personas y todas las comunidades son únicas. Todos tienen sus propias historias, dificultades y éxitos. Sin embargo, hemos podido crear un modelo, que se puede adaptar al contexto local, porque tenemos la evidencia que demuestra que Vivienda Primero – ofrecer un hogar permanente, con apoyo extra mientras se necesita – funciona para solucionar el sinhogarismo entre las personas que duermen a la intemperie de forma crónica de largo plazo.

Por eso, todas las ciudades de la campaña acuerdan seis principios: Vivienda Primero, Saber quiénes están allí afuera, Monitorear el progreso, Mejorar los sistemas locales, Involucrar a la comunidad en las soluciones, y Aprender y compartir con otros.

Muchas veces las dificultades sociales con que las personas se enfrentan tienen raíces en el fracaso del sistema mucho antes que el momento que se encuentran en la calle. Ya en esta situación, las personas se vuelven todavía más aisladas, muchas veces reforzado por la retórica de deshumanización que impulsan los medios.

La conexión y la humanización de la gente durmiendo en la calle son primordiales – debemos situarlos en el centro de las soluciones a sinhogarismo, trabajando con y no por ellos. En este debate es su voz que es la más importante.

Los Premios Mundiales del Hábitat son una forma de diagnosticar pero fundamentalmente de brindar soluciones. Desde WH se presentó un informe global que ubica datos estadísticos de 2015-2018. Si tuvieran que elegir una experiencia que actúe de ejemplo respecto de la campaña, ¿puede elegirse una ciudad o modelo de solución?

La campaña para terminar con el sinhogarismo en las calles tiene raíces en dos ganadores de los Premios Mundiales del Hábitat, la campaña de las 100.000 casas en los Estados Unidos (de 2013) Fundación-Y en Finlandia (de 2014). Estos dos proyectos promueven acción comunitaria, mejores datos, y Vivienda Primera. Fue después de actividades de intercambio entre los proyectos ganadores y profesionales senior del área del sinhogarismo de todo el mundo, organizadas por World Habitat, que empezamos a trabajar junto a distintas comunidades europeas para realmente reducir la cantidad de personas que se duerme en la calle.

En este sentido, la campaña de las 100.000 casas y la Fundación-Y son modelos de inspiración para la campaña, más de 50 comunidades en E.E.U.U. han terminado o reducido el sinhogarismo de manera significativa mientras Finlandia es el único país europeo donde se ha visto una reducción en el número de personas experimentando sinhogarismo en los últimos años.

Lo que hemos aprendido a través de la campaña es que no hay un solo modelo que soluciona el problema en todas las comunidades dadas las diferentes situaciones políticas, actitudes públicas, sectores de vivienda. Eso significa que siempre hay que tomar en cuenta el contexto.

¿Es posible terminar con el sinhogarismo? ¿Qué no puede faltar ante una posible solución? ¿Cuánto depende de los Estados de cada país y cuanto de solidaridad colectiva?

Es posible terminar el sinhogarismo. Hemos llegado a aceptar que el sinhogarismo es una consecuencia desafortunada e inevitable del mundo moderno, pero simplemente no es. Sabemos que podemos terminarlo con los servicios correctos, el compromiso de los políticos, y una actitud receptiva hacia el cambio – el ejemplo de Finlandia nos ha mostrado esto.

Tanto el compromiso del Estado como la solidaridad colectiva son cruciales para lograr un cambio completo del sistema, uno no funciona sin el otro. Lo que no puede faltar es la inclusión de las personas que experimentan el sinhogarismo en la solución. Hemos visto muchas veces que enfocar en las fortalezas de una persona, y permitir que defina y elija el tipo de apoyo que necesite, es lo que funciona para asegurar que permanece en su hogar.

¿En todos estos años de trabajo, qué historia de vida los ha dejado marcados como institución y que sirve de motivador para la tarea que emprenden a nivel global?

Todos los proyectos que conocemos a través de los Premios Mundiales del Hábitat nos inspiran a seguir trabajando para que todo el mundo tenga un hogar seguro. Uno de los proyectos más innovadores que hemos visto en muchos años de trabajo y entre cientos de proyectos inspiradores, se llama Un Litro de Luz, ganador de los premios en el año 2014 .

El programa, que se creó en las Filipinas, usa botellas plásticas recicladas y rellenas con agua y un poco de lavandina que se colocan en el techo para proporcionar iluminación durante el día a comunidades con limitado o inexistente acceso a la electricidad.

Un Litro de Luz fue concebido como un programa de código abierto y ‘hágalo usted mismo’ que podría ser fácilmente replicado por cualquier persona alrededor del mundo utilizando materiales disponibles y con habilidades básicas de carpintería/electrónica. Una idea tan sencilla les ha brindado a comunidades pobres una fuente económica de luz que pueda producirse y distribuirse localmente. Hoy en día, con el apoyo del internet y redes sociales para compartir diseminar la idea, más de 350.000 hogares en 15 países se iluminan por estas luces.

Doy este ejemplo para demostrar que la vida de una persona puede mejorar a través de soluciones sencillas que son asequibles, sostenibles y fácilmente replicables. Esto es lo que nos motiva, porque la vivienda digna, no es una inversión, o un sueño, sino un derecho básico para todos.

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